jueves, 25 de agosto de 2011

Mi mirada va cambiando

Foto en marzo 2010
Duro es reconocer que tras la pérdida de un ser querido sentimos tanta tristeza que quisiéramos un remedio mágico que nos hiciera olvidar, pero a la vez sabemos que nos sentiríamos culpables si esa persona ya no llega a estar en nuestras mentes.

2010 fue un año difícil para mí y lloré cada uno de sus días, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre sin falta alguna, luego de la partida en los últimos días del 2009 de uno de los seres que más he querido en mi vida.

Pensé que esa tristeza, angustia, pesar y presión en mi pecho jamás se irían, pero hasta ahora que nos acercamos al final del 2011 puedo decir que comienzo a recordar sin llorar; que los recuerdos de “mi muchacho” a veces llegan a mí y me sacan alguna que otra sonrisa.

Fueron casi 27 años de convivir; lo vi nacer, lo ayude a dar su primeros pasos, lo consolé al caer de los patines, no lo apoye en sus indisciplinas… y así hasta que también me convertí en su confidente de amores y su consejera laboral.

Una mañana me dijeron que se había ido y no pude más que caer el piso y derrotarme ante su partida, pero seguí adelante porque eso fue lo que siempre le repetí una y mil veces, que ante la adversidad hay que esforzarse más y continuar en el camino. El día de su funeral me arreglé y lo despedí con “buena cara”, aunque al día siguiente no quería ni levantarme.

Foto en julio 2011
Ahora que ha pasado el tiempo pienso que me queda el gusto de que le repetí una y mil veces que la vida era ahora y que viviera el momento. Sin saber yo, que en él el momento final llegaría pronto.

Hoy, buscando una nueva imagen para el avatar de mi blog encuentro que en las fotos que me tomaron en aquellos días mi mirada era diferente a pesar de la sonrisa, y estoy feliz, porque por fin lo puedo recordar con alegría aunque de vez en cuando aún me saque alguna que otra lágrima.

Por las mañanas te saludo,
por las tardes te extraño y
por las noches te recuerdo.

Texto compartido por @tipsdeviajero

viernes, 27 de mayo de 2011

49 calaveritas y un réquiem por justicia

Por Verónica V López Rivas.

Soy muchas cosas, mexicana, mujer, hija, hermana, esposa… Lo que más me gusta ser es mamá. No tengo tanto tiempo; mi primer hijo: Félix Gonzalo, está por cumplir 4 años. Mi segunda: Verónica Andrea acaba de cumplir 1; Debe ser por ello que lo ocurrido aquél fatídico 5 de Junio me tiene tan afectada y lo “no ocurrido” después me tiene tan indignada.

Todo el tema se trata de “la maternidad”. La biológica, la institucional, la geográfica. La que quieras, todo tiene que ver con la madre.

Cada vez que intento ser empática con las mamás y papás que perdieron a su hija o hijo, con la sola idea de que algo así pudiera ocurrirme, se me va el aliento… se me nubla la visión y me pongo mal… Detengo ahí el pensamiento porque lo que veo es una tristeza muy profunda, un vacío sin fondo y una soledad que da frío.
Pienso que lo que sigue luego de perder a tu hijo es la locura, un estar y no. Como una sensación de vivir en un espejismo, en donde ya nada es real. Vivir en el sin sentido. En la espera de la muerte para por fin estar con quién no debió haberse ido. No así. Nunca así.

Los psicólogos de hecho sabemos que no hay estrategia para resolver ese duelo. Hay paliativos, placebos, distractores, pero no existe una forma de intervención que en lo simbólico te permita continuar en la vida sin sentir que alguien te hace falta, que estas incompleto, que hay una escisión en el alma. Una ruptura de incalculable dolor y profundidad.
Estando en las exequias de su hijo, a la pregunta ¿cómo te encuentras? mi tía Ernestina respondía “si se mueren tus padres eres huérfano, si tu esposo, viuda; Pero si se muere tu hijo, no hay ninguna palabra que te pueda describir”. Mi tía Ernestina tenía razón, la falta de palabra es también la falta de lugar.
A los padres de los niños que murieron les deseo paz. En la distancia los abrazo y les digo que me apena terriblemente lo que les ocurrió; que de ninguna manera se sientan solos, porque no lo están. Habemos muchas personas que, toda proporción guardada y respetando su pérdida, estamos verdaderamente conmocionados y condolidos con su circunstancia y que haremos lo que haga falta para saldar la cuenta de justicia que impone el tan terrible evento.

Lo que siguió es una historia inverosímil que no ha hecho más que esbozar lo peor de la naturaleza humana, lo peor de las instituciones mexicanas, lo peor de las autoridades. Sin duda una historia signada por la corrupción, la complicidad, el nepotismo, la impunidad, el silencio.
Quizá debí intitular este texto “Del dolor, al asombro y luego al asco” porque eso es lo que me provoca pensar en las inacciones del gobierno y las instituciones de un supuesto Estado, que no siento que me representa o me cuida o me procura.
Yo amo a mi país, no me había pasado sentirme avergonzada por haber tenido por cuna a México, o impotente por su incapacidad para cuidar a los suyos. Y tengo la impresión de que no soy la única que se siente así.

Esos son los verdaderos fantasmas que van a perseguir a Calderón, Horcasitas y otros personajes nefastos, no los de los 49 niños fallecidos, ellos son angelitos que no tienen que perseguir a nadie, están en paz porque son inocentes.

Los fantasmas que perseguirán a esta gente serán los de las ilusiones muertas de una cantidad enorme de mexicanos que pensamos que están muy por debajo de la exigencia que implica servir a un país tan grande como el mío. Cómo dice la canción “te quedó grande la yegua” Calderón.

Son el fantasma de la dignidad que sentimos pisoteada al premiar con una Secretaría a un funcionario incompetente, cínico y soberbio.
El fantasma del respeto inexistente por dejar impune tan trágico evento sólo porque son parientes los involucrados.
El fantasma de la honra que no te podrán profesar tus hijos por la calidad de persona que eres.
Pero el más doloroso de todos es el fantasma de la justicia, que parece que murió también junto con los 49 niños aquél maldito 5 de junio.
Pero que te quede claro y que le quede claro al mundo. No lo vamos a permitir. La nuestra no va a ser una complicidad por omisión. No descansaremos de alzar la voz en la denuncia de tus incompetencias, omisiones y necedades. Ya fue suficiente. Hoy se hará justicia y esos niños no habrán muerto en vano porque serán quienes nos vinieron a enseñar que cuando algo no está bien, lo que sigue es cambiarlo.
Y por ellos y por nosotros y por los que vienen, haz justicia México.

Texto compartido por @Veronica_LopezR

viernes, 8 de octubre de 2010

Nuestra "amiga" Ana

Decidí escribir este post como una manera de recordar a una gran compañera, hubiera querido decir amiga, pero realmente nunca llegamos pasar al siguiente nivel.

Únicamente trabajamos juntas en un par de sesiones fotográficas, terminamos y cada quien siguió se camino.

Recuerdo que intercambiamos celulares y luego nos encontrábamos con regularidad en diferentes sesiones, creo que nos marcamos en varias ocasiones, principalmente para checar alguna información o verificar algún contacto, como dije solamente compañeras.

Hace unos días me entere que ella había fallecido, cuando me hablo una amiga que teníamos en común para darme la noticia me quede de una pieza: simplemente no podía creerlo, tenia mi misma edad, 25 años, “pero que le paso?, pregunte” “Ay Becky recuerdas que era amiga de “Ana”? pues simplemente nunca descubrió que no es tan “amiga”.

Por si no lo saben, existen 2 buenas “Amigas” : Ana ( Anorexia) y Mia ( Bulimia) y en ambos casos son trastornos alimenticios, es importante decir que respeto cada idea y en ninguna manera impondría mi punto de vista a nadie, y mas en este tema que es de por si muy polémico.

Existen innumerables paginas web que sirven de “ayuda” para todas las chicas que desean tener una mejor figura, que se sienten gordas y toda una gama de razones justificadas o no para querer reducir de peso.

Hace algún tiempo alguien me pregunto que me inspiro para trabajar en el modelaje y yo respondí :

“El mundo del modelaje es un mundo muy competitivo y en extremo complicado. Creo que es uno de los mundos donde peor se atacan y donde llegan a cometer medidas extremas para poder ser la más flaca, la de menos celulitis, la que no tiene estrías, etc etc.”

También aplica para la vida cotidiana, esa eterna lucha por alcanzar “estándares” de belleza.

En mi caso recuerdo que empecé a notar como algunas compañeras comían lo que querían y siempre estaban delgadas, otras simplemente llevaban alguna dieta secreta para comer, o de plano nunca me daba cuenta cuando lo hacían.

Y yo pues la eterna lucha con la bascula, nunca lograba tener el peso adecuado, yo mido 1.72 y pesaba en ese entonces 65 kg pero me pedían bajar al menos a 55 ¡

Cada día me traumaba mas y no sabia que hacer, entonces una “amiga” me dijo “deberías probar los consejos de “Ana” trata de no comer casi nada, a la hora de la comida diles a tus papas que ya comiste, y si llegas en la noche diles también que ya cenaste, eso si toma mucho agua y trata de tomar vitaminas, en las mañanas toma un vaso de leche, al medio día un plato de sopa de verduras y en la noche también un vaso de leche, te aseguro que bajaras de peso “

Y yo.. pues que decidí seguir el consejo, pero honestamente solo dure una semana, no pude mas, una mañana me sentí mal, muy débil, me fui a ver al espejo y..me vi mal muy mal, que me estaba pasando? Que estaba haciendo? Me puse a llorar, no de plano nunca seria amiga de “Ana” , en ese momento baje a desayunar con mi familia, como hacia días que no lo hacia, mi mama se puso contenta de que comiera con ellos.

Me prometí nunca mas llegar a esos extremos, respeto a las chicas que lo hacen pero para mi primero era mi salud tal y como yo creo que debe ser.

Desde ese momento deje de trabajar con esas empresas y fue por eso que llegue a ser independiente, nunca fui la mejor, ni llegue a ser Top, pero cumplí mi sueño, hice lo que quise, me retire a tiempo, tengo una familia y soy la mujer mas feliz del mundo.

Dedico el post a mi ex compañera N, cada quien es libre de decidir y tomar las acciones que considere necesarias para lograr sus metas, no soy nadie para juzgar, se que ella también logro lo que quiso, pero en cualquier caso con la libertad también existe la responsabilidad, y eso aplica para todo en la vida.
 
Texto compartido por: @almarebecca
 

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