miércoles, 31 de marzo de 2010

Palabras de una cubana en México

Ser cubana es lo más bello que me ha pasado. Haber nacido y vivido 25 años en una isla tan hermosa, rodeada de mar, de unos paisajes hermosos, de gente alegre, de tabaco, azúcar y orishas son recuerdos que llegan a mi mente cada año que cumplo en este mi segundo país.

Tengo una familia común como la de cada uno de ustedes, unos hijos maravillosos que son mi motor de arranque cada día, el despegue y fuerza después de cualquier turbulencia; pero casi siempre me pregunto, si haber dejado toda una vida atrás por seguir el amor fue la decisión más acertada que he tomado.

Enfrentarme a diario a las personas que nos tienen etiquetadas por ser cubanas como mujeres interesadas, mujeres infieles, no poder mirar fijamente a un hombre a los ojos sin que piense que te le estas ofreciendo, tener que cuidar tus palabras para no dejar a la imaginación todo aquello que quieres comunicar, el no poder actuar como quisieras, porque si lo haces, todo el mundo se te echara encima. Todo esto es algo que vivo constantemente.

Quiero decirle al mundo lo que pienso, que me siento asfixiada en una relación que cada día me consume más, que quiero seguir mis sueños, que deseo intensamente correr tras mis aspiraciones y realizarlas, que ya no siento amor por aquella persona que me prometió crecer conmigo y que ahora se acomoda y se sienta a verme crecer sola. Quiero emprender el vuelo pero una vez más, me enfrento al mito de ser cubana, mal agradecida que no valora lo que su pareja hizo para traerla hasta aquí. Y es que acaso no fui yo la que perdió más, no es él, la persona que debe agradecer que yo haya dejado todo lo que soy por seguirle.

Hoy me quiero enamorar, ser importante para alguien, compartir mis sueños, pero tengo miedo. Deseo ser cubana aquí en México, abrir mis brazos al mundo, caminar por las calles como mulata coqueta, que no se ofrece, sino que disfruta la vida, sonreírle a todos, saludar a todos y sentirme libre. Quiero cumplir mis sueños y no caminar solamente bajo la lluvia por temor a que se vean mis lagrimas. Quiero ser auténtica porque así seré mejor mujer y por supuesto, mejor madre para mis hijos.

Texto de @Markrmn12

lunes, 29 de marzo de 2010

El cáncer y yo

Soy sofía, tengo 3 hijas y soy #mamatuitera. Todo mundo habla del cáncer en la mujer, todos dan datos y estadísticas, todos hablan de la manera de prevenir y no hacemos caso.

Mi madre una gran mujer, con la que jamás se podía hablar de temas relacionados con el sexo y las visitas al ginécologo,después de casarnos nos advirtió que había que hacerse revisiones periódicas. Siendo nosotras hijas de un matriarcado pues tengo 2 hermanas acudimos puntualmente a las visitas al médico.

Pero un día el resultado de una de ellas, no fué satisfactorio, mencionaron la palabra cáncer y me quedé fría, me quedé en silencio, con ese silencio que espanta, en un minuto pasó mi vida por mi mente y los rostros de mis 3 pequeñas. Había que actuar de inmediato gracias a Dios había los recursos para hacerlo. ¿Pero imaginan todo lo que pasó en un minuto? La gente me pregunta siempre que porque soy optimista y porque siempre sonrío, lo hago porque aprendí que cada día hay que vivirlo al máximo, que cada día que Dios nos regale tenemos la obligación deser felices, porque no sabemos que día nos llegará alguien a decir esa palabra que deja sin respiro Cáncer.

Con una operación se resolvió de momento el problema, pero debo estar siempre pendiente de cualquier cambio, debo rigurosamente hacerme estudios para saber si no ha vuelto. Tú que me lees y eres una #mamatuitera ve al médico, cuídate, revisate, porque tienes hijos, porque seres maravillosos dependen de ti,pero principalmente hazlo por ti, por lo que vales por lo que luchas cada día por ser Mujer.

Sofía Herfter

domingo, 28 de marzo de 2010

Por nada en el mundo

No sé si les pase a todas. Yo siento que cada vez que cruzo miradas con otra mamá, nos volvemos como una especie de cómplices.

Igual y es porque ya sabemos lo que vivimos y sentimos. Unas mas aprensivas que otras, unas mas despistadas que otras, unas mas amorosas que otras pero a fin de cuentas todas mamás.

Cuando veo a otra mamá sé que me entiende las desveladas, las preocupadas, las risas, las satisfacciones.
Sé que disfruta cada vez más una ida al cine, 5 minutos mas de sueño, un manicure, una invitación a salir.

Sé que cuando está hablando por teléfono, está también lavando ropa y cuando está trabajando, está también checando si su hijo ya salió de la escuela.

Entiendo que tal vez tenga días en que quiera salir corriendo de su casa y días en que no quiera salir ni a la esquina porque está feliz ahí.

Sé que cada una y a su modo está tratando de hacer lo mejor todos los días.

Me encanta saber que al final del día, ninguna cambiaría el ser mamá por nada en el mundo!

viernes, 26 de marzo de 2010

Mis Comienzos


Desde que tengo uso de razón quise ser mamá. Creía que era una vocación innata que más allá de la educación femenina “tradicional”, tenía en la sangre. Tan convencida estaba que entonces opte ir “entrenándome” con cuanto ser querido estaba cerca.

Comencé con mis propios padres. Ambos aún adolescentes, a los 17 años se casaron, una de las razones: yo venía en camino. Esta de mas decir que en su interior aún eran unos niños, cuya adolescencia se vio interrumpida súbitamente en un proceso de 9 meses, así que su nueva hija conforme crecía buscaba cuidar y educar a sus progenitores, por lo que siempre fui catalogada por la “pequeña niña adulta” que siempre sabía comportarse, hacía las cosas como debía, nunca daba problemas en la escuela, siempre responsable, diciendo que es lo correcto, al pendiente de sus padres, de ser un ejemplo de lo que ellos no fueron.

Al llegar el divorcio de mis padres, y con 14 años, opte por volverme la mamá de mi hermana 6 años menor, Como buena madre sustituta, era responsable de su “educación”, ¡pobrecita! solo 8 años y enfrentaba un divorcio (yo también, pero eso no importaba). Cuide de ella, aprendí a cocinar, la llevaba y traía de la escuela, también me volví la que regañaba, ordenaba ¡Vaya! Que bien se me daba eso de ser madre.

Las historias de mi primeros amores, repetían el patrón: mas que novia, me volvía la madre comprensiva, amorosa, cuidadora y reivindicadora de cuanto novio, esperpento y galán se atravesaba en mi camino, entre mas problemático mejor.

¿Que puedo de decir de mis mascotas?, pase por perros, gatos, hamsters, peces, pollitos, todo ellos víctimas de mis cuidados y arrumacos al puro estilo de “Elvira”.

Fue el tiempo, la experiencia, la vida misma quien me llevo a reconocer actitudes en mí que no debían seguir, asumir el control de mi vida y dejar a los demás hacerlo con las suyas, he de confesar que algunas personas no se pudieron deshacer mucho de mi, pero he asumido papeles mas adecuados a mi rol en la vida y en mi familia, aprendí a ser simplemente: hermana, hija y esposa.
Pero la gran duda prevalecía: ¿sería realmente madre algún día? ¿Algún día mas allá de las simulaciones, alguien me llamaría Mamá?, ¿Sentiría esa vocación respecto a un ser nacido de mi carne y mi sangre?, ¿Comprendería la dimensión de la palabra madre mas allá del reconocimiento y amor que siento por mi propia madre?, las respuestas comenzaron a llegar a partir del 5 de octubre de 2008, día en que quede embarazada…

jueves, 25 de marzo de 2010

Mi primera vez

Cocinar es algo que hago más por gusto que por obligación, mi madre me enseñó que estar frente a una estufa no tenía que ser mi destino y afortunadamente mi padre me enseñó que cocinar para otros tiene que ver más con el compartir, con dar, con el placer propio y de los otros.

Desde chica aprendí a cocinar y sobre todo a hacer postres, la verdad no es por presumir, pero soy bastante buena en eso de los panes, hasta tomé diplomados de respotería internacional y panadería, lo que me recuerda que quiero hacer unas ricas conchas.

Por supuesto que cocinar es una actvidad de resultados casi inmediatos y de reconocimiento al cortísimo plazo y quizás es una de las partes más disfrutables de esta actividad. Aunque cuando mi hijo comenzó a comer, entré en pánico, de pronto confieso pensé que no iba a saber qué hacer, no obstante la memoria me hizo el favor de regresarme mi infancia, los olores, colores y sabores de mis abuelas.

Así la etapa de papillas la pasamos de maravilla y sí mat comía todas y mucho, de una sentada se comía una manzana y una pera al año de edad!, Luego volvimos a la complicación, cuando pasamos ya de las papillas a lo sólido y a las combinaciones, OMG. La creatividad me abandona al menos una vez por semana, pero afortunadamente Mat es solidario y se come, practicamente todo lo que le doy, las verduras no son sus favoritas, pero algunas se las come gustoso cuando son crudas y me dicen que así son más sanas, así que mis angustías bajaron.

Pero como en todo en la vida, retos nuevos aparecen cada día y el lunes pasado sucedió, la maestra me dijo que otra mamá no podía hacer el almuerzo para el grupo de Mat (el sistema es que cada día una mamá lleva el almuerzo para todos, pero me dijeron que a mi me tocaría hasta el mes que viene, pues Mat acba de entrar en marzo) yo esperaba que cuando sucediera me dieran al menos un menú hecho y más datos, pero no. De pronto y así como si nada me la soltó como una cosa de último momento.

Pregunté y sólo escuché "lo que tú quieras". Por dios! Una cosa es cocinar para mi hijo, mi Gabo y para mi y otra para 15 niños de los cuales a 14 no conozco!!!!

Entré en pánico, cuánto por cada niño, qué es lo que más les gusta? Uff, luego del nervio, me decidí por unas minicroquetas de pescado con zanahoria, arroz rojo con elotitos, pepino (ese porque a Mat le encantam jejeje), papaya y mango picado y agua de melón.

A eso había que sumarle los envases, cuánto les caben, de qué tamaño, ah! y claro las cantidades para preparar todo y las porciones por niño. No soy buena, nada buen en matemáticas, así que gracias a mis abuelas y sus enseñanzas, apliqué el "a ojo de buen cubero" y me aventé. Creo que no lo hice tan mal, pues salieron más de 40 bolitas de pez, una olla de arroz y dos jarras de agua..

A las doce de la noche, mi adorado Gabo me ayudó a guardar la comida en los toper's y nos fuimos a acostar.

Camino a la escuela, sólo pensaba "que les guste, que les guste, que les guste", Gabo me decía ¿qué tienes? estás muy seria y le dije "y si no les gusta", su solidaridad es infinita y me dijo, no sé si para calmar mis ansias o porque realmente lo piensa así "les van a encantar, cocinas rico".

Así que por primera vez no veré ni los resultados y aunque por primera vez no reciba ni un gracias, descubrí que eso de cocinar para otros, muchos otros, es algo placentero.

Así pues, tendré que comenzar a pensar en grande y como homenaje a esas viejas maravillosas que son mis abuelas, iré a comprarme unas buenas ollas de barro, porque en mis cazuelitas modernas no caben porciones más que para cuatro o cinco personas.

Buen provecho hoy y siempre!

Mamás Tuiteras: Porque ser mamatuitera no implica dejar de ser mujer#comments

Mamás Tuiteras: Porque ser mamatuitera no implica dejar de ser mujer#comments

miércoles, 24 de marzo de 2010

Porque ser mamatuitera no implica dejar de ser mujer

Soy Sofía, tengo tres hijas y soy #mamátuitera. Pareciera una presentación de AA pero no; soy una mujer, que día con día lucha con el tráfico, los pagos, las tareas y un afán de ser mejor madre y guía para mis hijas.

Las mamás somos doctoras, maestras, cocineras, choferes; somos de todo...Pero ¿alguien se acuerda que también somos mujeres?, mujeres que sentimos, románticas e idealistas inmersas en un mundo frío y rutinario,

¿Cuántas veces nos detenemos a caminar por un parque tomadas de la mano?, ¿Cuántas veces nos detenemos a escuchar una canción y sentir como la melodía y la letra de la misma nos hace vibrar? "Yo soy una amante a la antigua" diría la canción de Roberto Carlos. Aún me fascinan las cartas de amor y el beso en la mano. Porque aún cuando haya tantos medios de comunicación modernos, ¿a quién no le gusta una nota en la almohada?, ¿quién no disfruta de una rosa en el parabrisas del auto por la mañana al llevar a los niños al colegio? ¿Por qué se han olvidado que antes de ser madres, somos mujeres?

Disfrutar que su pareja les abra la puerta del carro, no que les dé con ella porque van tarde al trabajo. Sí, buscamos que se nos reconozca laboralmente hablando, que digan en el colegio, - Esa es la mamá que se preocupa por sus hijos...Pero, también esperamos una caricia, una palabra de aliento, un #apapachonecesario como diríamos en twitter. El trabajo es importante, sí, si lo es, pero también que al llegar a casa te digan que hermosa tu casa!, que bien huele!, que al terminar el platillo mismo que nos implicó correr al súper y prepararlo, te digan te quedó genial!. Porque el tener hijos no necesariamente es olvidarte de la diversión, busquemos salir solos de vez en cuando, al cine, al teatro, tomarse una copa o un café.

Somos #mamastuiteras, pero necesitamos sentirnos amantes, cómplices, amadas, deseadas, pertenecidas, protegidas!.. Un detalle, una palabra de amor, no te tomará cinco minutos hacerlo, quedará grabado en el corazón de la #mamátuitera que tienes en casa.

viernes, 19 de marzo de 2010

Algo sobre mi madre

Cuando era niña el mejor electrodoméstico al que podía tener acceso un ama de casa era la licuadora, ¡bendito moledor! que evitaba la dura labor de presionar y presionar los jitomates con una piedra hasta lograr el puré perfecto para la sopa de fideo. Nosotros, que éramos más bien de clase baja, no llegábamos a más que eso.

Me acuerdo que en casa de una vecina había todavía estufa de petróleo, pero en la mía teníamos todo un lujo: estufa de gas de cuatro quemadores y horno. Más tarde, mi mamá (quien fue madre y padre para 7 chamacos) ahorró para comprar una lavadora; esa fue su gran liberación femenina, pues gracias a eso todos aprendimos a lavar nuestros trapitos; y así, por turnos tomábamos nuestra maleta de ropa sucia y “a lavar se ha dicho”.

Después, tuvimos un refrigerador de segunda mano, con eso se logró un gran ahorro en el gasto de alimentos: ya no se echaba a perder la leche en tiempos de calores, por ejemplo. Y llegaron poco a poco, la batidora, el extractor de jugos, que por cierto no se usaba mucho en mi casa porque nunca había tantas zanahorias o naranjas para hacer jugo para todos, además de que gastaba “mucha luz”, decía mi madre.

En aquél entonces, quien le iba a decir a mi madre que 35 años después, a sus 77 cumplidos, me estaría pidiendo que le “baje recetas de internet”, vería videos de Youtube.com, se comunicaría con sus hijos por messenger, compraría semillas para sembrar en Amazon.com, usaría celular y tendría a TVE como su canal preferido.

Soy @tipsdeviajero

jueves, 18 de marzo de 2010

Organizando el blog

Todos pueden colaborar, sólo les pido que respeten las siguientes normas:

• No uses este blog para hacer anuncios que no tengan qué ver con la temática.

• No hagas publicidad. Se vale hacer mención de algún producto o servicio y agregar el link, pero sin abusar.

• Puedes agregar link a tu twitter, facebook, blog, etcétera, al final de tu artículo.

Dividamos en temáticas para localizar mejor los post

Mujer, sexualidad, hijos, pareja, salud, nutrición, bebés, adolescentes, medio ambiente, diversión, artes, educación, internet

Club de #mamastuiteras

Hoy damos inicio a una aventura de mujeres, que somos mamás, trabajadoras, soñadoras, participativas, compartidas y tuiteras.

Hace poco más de un mes surge en Twitter el hashtag #mamastuiteras y sin planearlo ahora es un club donde hemos ido poniendo links, reflexiones, tips, pensamientos, chistes y más, que queremos compartir con otras mujeres como nosotras.

Mujeres de diversas partes del mundo que tenemos en común ser parte de la red Twitter, tener hijos y hablar español.

Este club está abierto, si quieres pertenecer a él sólo debes tener una cuenta en Twitter. Para más información escribe a mamastuiteras@gmail.com o envía un tuit a @tipsdeviajero.
¡Bienvenidas todas!
 

Mamás Tuiteras | Desenvolvido por EMPORIUM DIGITAL